Método para reducir el estrés en el trabajo

 Método para reducir el estrés en el trabajoReimpreso de una entrevista con David Allen sobre el tema del estrés:

P: ¿Cómo puede la gente reducir el estrés en el trabajo?

DA: El estrés principalmente proviene de la inseguridad de poder cumplir con los acuerdos, muchos de los cuales son con otras personas, pero
todos son con usted mismo. La clave es capturar, clarificar, definir, administrar y renegociar constantemente estos acuerdos. Significa
mantenerse organizado de manera objetiva con todas las piezas móviles que hay frente a usted en un sistema confiable, que siempre esté
disponible para revisarse y reajustarse, sin estructurar excesivamente el plan (¡todo cambia!) La mayoría de los profesionistas tienen entre
treinta y cien proyectos con casi doscientas siguientes acciones asociadas con ellos en algún momento. Y cualquiera de ellas que se
guarde exclusivamente en su mente genera estrés debido a que la memoria RAM psíquica es una pésima oficina con espacio limitado. Escriba todo y
decida cuál será la siguiente acción física de cualquier parte en la que se pueda progresar. Conserve todo eso en un sistema confiable y téngalo
siempre en cuenta tan a menudo como lo necesite, para despejar todo esto de su mente y progresar de manera productiva. Generalmente hay una
proporción inversa entre el tiempo que algo dura en su mente y la cantidad que se está realizando.

P: ¿Qué tipos de personas tienden a estresarse más? Si se tiene una “personalidad” tendiente al estrés, ¿se puede cambiar?

DA: El estrés en sí no es malo, si uno no lo sintiera, no crecería o expandiría su expresión creativa como ser humano. Si usted quiere estar
del otro lado de la puerta y aún no lo está, está estresado (disonancia cognitiva, así lo llaman los psicólogos). Eso es algo bueno, siempre y
cuando esté tratando de manera constructiva de llegar al otro lado de la puerta. El estrés negativo y enfermizo es cuando una parte de usted
piensa que debe estar del otro lado de la puerta pero no hace nada por hacerlo realidad. Sólo siente el compromiso pero se preocupa
internamente sin hacer nada. Esa es la fuente de la frustración y preocupación, las cuales son improductivas y enfermizas. Siempre y
cuando esté al volante, administrándose usted mismo conscientemente de la mejor manera que pueda hacia lo que desea hacer, todo estará bien.
Generalmente las personas “estresadas” pasan por estos dos procesos, sólo deben aprender a minimizar el lado negativo de ese comportamiento.
Y sí, eso se puede aprender. El reto es que, efectivamente, las personas se pueden hacer “adictas” a la preocupación, es decir, se acostumbran
tanto a ésta que toleran una gran cantidad de ella. Si no puede soportar la preocupación, encontrará una manera de salir de ella.

P: ¿Es el estrés algo muy “americano”? ¿Es algo cultural? ¿O es inevitable en la sociedad global en que vivimos sin importar dónde se vive?

DA: Mi perspectiva es que hasta que uno haya cumplido su destino como un espíritu humano en el planeta, probablemente tendrá algún nivel de
estrés (¡Gracias a Dios! De lo contrario sólo nos desintegraríamos en una complacencia flácida). Por lo tanto, es algo humano y no cultural.
Por supuesto, gran parte del estrés proviene de expectativas aumentadas relacionadas con los recursos. Si uno no espera demasiado, no se
decepcionará. Por lo tanto, en un “país de oportunidades” como Estados Unidos es probable que se vea más ese tipo de tensión en la cultura que
en una sociedad rural con mucho subdesarrollo (comercialmente). Pero probablemente encontrará un vínculo directo entre el estrés y la madurez
sabia (la cual proviene de trascender el estrés). ¿Dónde están las personas sabias y maduras? Probablemente en todas partes.

P: Si cree que es cultural, ¿podemos cambiar nuestra cultura para manejar mejor nuestro estrés? y si es así, ¿cómo?

DA: Entre más se refuercen en la cultura los valores de calidad de vida en lugar de cantidad de vida, más fácil será integrar hábitos y
estructuras de soporte que nutran la relajación y promuevan una vida más reflexiva. Pero es posible correr una milla en cuatro minutos y tocar el
piano en un concierto y también estar relajados. La relajación no es inconsciente o necesariamente “lenta”, la relajación es más bien un
factor clave en la concentración y una cultura (y una persona) puede estar muy sana, relajada y enfocada y lograr hacer miles de cosas. Como
decía, el problema es manejar los acuerdos con usted mismo. Si rompe sus compromisos con usted mismo, tendrá estrés negativo. Por lo tanto, no
haga los compromisos (baje las expectativas), conserve los acuerdos (póngase a trabajar y termine sus pendientes) o renegocie los acuerdos
(revise constantemente y tome decisiones inteligentes sobre lo que puede y debe hacer en cualquier momento). La cultura es sólo una acumulación
de los individuos involucrados y estas tres cosas tendrán que ser abordadas por todos sin importar lo que suceda a su alrededor.

“Copyright 2009, The David Allen Company. Todos los derechos reservados”.

Imagen: www.convierte.me

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